La vicepresidenta segunda del Congreso de los Diputados y vicesecretaria de Política Social del Partido Popular, Ana Pastor, participó ayer, junto al alcalde de Boadilla, Javier Úbeda Liébana, en un acto de recogida de firmas en contra de la “Ley Celaá”. La recogida la realizaron, junto a afiliados del Partido, a la salida de los colegios concertados del municipio.

Según informó el primer edil, son ya más de 3.000 las firmas recogidas durante toda la semana a través de distintas acciones tanto en los centros escolares como en distintas mesas informativas.

La exministra felicitó al PP local por su proactividad en contra de la Ley y explicó que la oposición del Partido Popular a la llamada “Ley Celaá” responde a que “uno de los derechos que tienen los padres, avalados por la Constitución, es el de poder elegir la educación que quieren para sus hijos, libertad que se ve conculcada por la imposición del gobierno socialista de su modelo educativo. Se trata además de un modelo en el que el castellano, la lengua que hablan millones de personas en el mundo y la lengua en la que escribió Cervantes, desaparece como lengua vehicular”, explicó Pastor.

Cultura del esfuerzo

La eliminación de la “cultura del esfuerzo” en el espíritu de la nueva Ley es otro de los aspectos preocupantes, según señaló Pastor: “Lo que los padres quieren para sus hijos es que desarrollen destrezas en todas las áreas de conocimiento para que después, en el mundo que les espera, puedan tener una salida laboral razonable. Por el contrario, los socialistas quieren un modelo en el que todo vale, en el que sin evaluar se pasa de curso, en el que el esfuerzo que siempre hemos defendido no exista.”

Pastor pidió también libertad para los padres de los niños con capacidades diferentes: “apostamos porque los padres que quieran escolarizar a sus hijos en un centro ordinario lo puedan hacer, pero no vamos a permitir que no puedan elegir un centro de educación especial si consideran que éste es el mejor modelo educativo para sus hijos”.

“En conclusión – señaló Pastor-, creemos que los hijos son de los padres, a diferencia de lo que piensa la ministra de Educación. Parece mentira que en pleno siglo XXI tengamos que explicar esto, pero se está vulnerando la libertad que es, junto a la vida, el derecho más sagrado que tenemos los ciudadanos